La fe de un pueblo

 

Mª del Saliente Perán Mármol

 

En los albores del siglo XVIII, el del triunfo de La Razón, La Revolución Francesa, La Ilustración, el comienzo de la Modernidad. En una pedanía de Albox (Descolgado de los que ocurría en Francia y en el Mundo) a un pastor, se le aparece una Virgen. La ve en el ojo de una mula y le dice que debe ser sacerdote y erigirle allí una ermita.

 

El zagal: Lázaro de Martos Verde el Pino (otros historiadores cambian el segundo apellido) consiguió su propósito, y siendo sacerdote de AIbox, contagió a los vecinos su sueño y consiguió que el Ayuntamiento y el Párroco: D. Roque Tendero Olivares, comisionaran a dos personas para adquirir la Imagen en Granada. En Guadix (Donde hicieron noche, entonces los viajes no eran tan rápidos como ahora) encontraron un sacerdote que al enterarse del viaje que llevaban les ofreció una Imagen que resultó adaptarse a lo que buscaban, instándoles a que se la llevaran que al día siguiente cerrarían el trato. Cuando fueron a buscarle no solo no lo encontraron sino que nadie lo conocía ni sabía de él, lo que dio pie a la creencia popular de que era un ángel y que la Imagen era Celestial, lo que viéndola no parece leyenda pues es difícil creer que manos humanas la han tallado (historiadores más racionalistas afirman que si faltan documentos de esa época en el Ayuntamiento es para ocultar la tran­sacción).

 

Lo cierto es que en 1712 se construye una pequeña ermita en el monte Roel, a la vera que une el camino que de siempre ha unido la costa con la meseta y pronto es tal la fama que alcanza el lugar y su Virgen que se queda pequeña y en 1761/62 se obtiene permiso del Sr. Obispo D. Claudio Sanz y Torres para edificar un Santuario mayor que acogiera a todos los peregrinos.

 

Y de nuevo otra le­yenda, típica de la Marianología, viene a salvar el escollo: Un marino su­fre una tormenta en altamar, en el fragor de la cual y perdida toda espe­ranza, ve, el mástil de la nave a la Virgen y le pro­mete, si lo salva, construir un Santuario con tantas puertas y ventanas como días tiene el año en el ce­rro más alto del sitio don­de la encontrara. Histo­riadores más racionalis­tas dicen que fue el propio Sr. Obispo, Indiano, "y con posibles", quien sufragó la construcción. Se acep­te la teoría que se acep­te nadie espera semejan­te construcción en ese de­sierto. `

 

Desde entonces, la Virgen del Saliente, ha sido el máximo exponen­te de la fe de mi pueblo. ¿Quién sabe quien es la patrona de Albox?... No, no es la Virgen del Sa­liente sino la del Rosario.

 

La fe de los albojenses en su Virgen es personal e intransferible, casi ido­latra, si no fuera tan ingenua. En la guerra civil fueron los Socialistas los que la guardaron y prote­gieron de fuerzas extrañas.

 

Y la Virgen corres­ponde a esa fe incondi­cional de sus hijos y AIbox prospera en econo­mía y en sabiduría. La gente de Albox es punto y aparte, ser de Albox im­prime carácter, es perte­necer a una raza especial que no conoce el cansan­cio ni los problemas que no reconoce barreras ni límites a sus sueños y sus ideas.

 

Albox/Virgen del Sa­liente es un tándem inse­parable.

 

Pero el tiempo avanza, llegan nuevas co­rrientes, nuevos triunfos de ¿la razón? y en los años 80 alguien que quie­re destruir mitos se em­peña en demostrar que estamos equivocados. Que D. Lázaro de Martos no era el ingenuo pastorcillo que todos conocemos, si no un importante teólogo que eligió la re­presentación del capítulo XII del Apocalipsis (po­siblemente la única que existe). Que la Imagen es de la escuela de la Rol­dana y que por tanto se compró con maravedíes de vellón.

 

Ciertamente, la ima­gen se sale de lo corriente en todos los aspectos, cuando también por los 80 se pide al Dr. Sánchez Mesas una charla sobre la imagen, el eminente Catedrático y especialista del Barroco, granadino, a través de múltiples fotografías que le muestran, emite una teoría que, él mismo reconoce se derrumbó cuando vio la Imagen al natural. El manto no es de saco escayolado, el pelo no es de crin de caballo, alguna guedeja rota, deja ver las vetas de la madera. Es una talla de madera total, como él no ha visto otra. De que está realizada en madera preciosa da fe cualquiera que haya tenido la suerte de estar con la Imagen en un local reducido, por la fragancia que llena el local donde permanece un rato.

 

El título de mi escrito, me fuerza a hacer este epílogo, espero que quien me tiene que entender me entienda. Esas perso­nas que querían romper mitos y que casualmente lo han pasado y lo están pasando tan mal, cuentan con mi oración para que cese el infortunio.

 

En las últimas déca­das la devoción por la Vir­gen ha mermado, los Tes­tigos de Jehová (enemigos de la Virgen) han exten­dido sus redes, la gente moderna, pasa de devociones y se queda con el folklore... ¿tendrá algo que ver con la decadencia de Albox? Tal vez sería oportuno volver todos nuestros ojos a La Madre, que sigue ahí, esperando a sus hijos, a todos.

 

La que escribe, que se reconoce iconoclasta, no deja de entender, que la fe, esa razón ciega que deja dé serlo cuando se la quiere racionalizar, mueve montañas y que cada individuo y cada colectividad llegan a ella por su camino, que el de Albox es La Virgen del Saliente, Bendita sea.

 

Fuente: La Voz de Almería (09-09-02)

 

ATRAS