Madre

 

Domingo García Rubio

 

A ver si no hay razón para decir muchas cosas, y con verdad, so­bre la Virgen Santísima.

Y más aún con esa advocación que tan dentro llevamos los hijos de esta tierra.

 

Por eso, cuando se me dijo que escribiera algo para la Virgen del Saliente, no me resultaba fácil; pero tampoco podía negarme, por Ella y porque no me quedaba tranquilo sin decir lo que siento, aunque sea brevemente y en la forma que lo voy a hacer.

 

Sí, Madre, es el tí­tulo que me ha pare­cido indiscutible, porque lo dice todo.

Alguien puede pensar que está muy repetido; pero no importa.

También lo está el "pan nuestro de cada día", y lo necesitamos diariamente para vivir. Eso mismo nos sucede con esta Mujer a quien Dios escogió como necesaria para nosotros: `Ahí tienes a tu Madre".

 

Sabía que nos haría falta para que Él pudiera decir: "Yo no te abandonaré".

Y así es: Desde que tengo uso de razón, he acudido a Ella muchas veces, como tantos de vosotros.

Yo creo que desde que abrí los ojos cristianamente a la vida por el bautismo, Ella me estaba esperando. Y mis padres supieron com­prenderlo, porque, desde muy niño, me han traído a sus plantas con el mayor cariño. Lo tendré siempre en mi memo­ria y en mis sentimientos.

 

Y, por citar momentos entraña­blemente inolvidables, ¿cómo no he de recordar con filial agradecimiento que Ella vino a estar conmigo en la Primera Misa que este hijo celebraba en la iglesia de Las Pocicas.

 

Y las Bodas de Plata con mis feligreses entonces de Vélez Rubio, y las de Oro acompañándome mis Parroquias de Garrucha, Cantoria, Vélez Rubio y Santa Teresa de Almería, para decirle conmigo a nuestra Virgen del Saliente: "Gracias, Madre, por todo lo que esto significa, que Tú bien lo sabes".

Siempre tengo presente la Salve que le cantamos cuando Ella, contemplando nuestros pueblos con esa admirable mirada que nosotros ya conocemos, le decimos: "Y, después de este destierro, muéstranos a Jesús".         

 

Indudablemente es el mejor final para empezar

ida verdade­ra.

Fuente: La Voz de Almería (09-09-02)

 

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